martes, 16 de diciembre de 2014

Lady pink


 Look muy cómodo para un sábado sin parar.
Por la noche tuve cena familiar y cambié los botines rockeros por unas botas altas de tacón.









Total look Zara

jueves, 11 de diciembre de 2014

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¡Buenos días!
Desde mayo Nacho y yo estamos viviendo juntos. Hemos comprado un piso de obra nueva, y hoy quiero enseñaros mis rincones preferidos.

Cuando te independizas hay muchas cosas nuevas con las que aprender a convivir, como facturas, recibos, limpieza, reuniones de vecinos... y muchas cosas que comprar.

En nuestro caso teníamos claro que era mejor comprar con calma. Teníamos bastante dinero ahorrado para poder amueblar la casa entera y mudarnos con todas las comodidades posibles, pero no es buena idea salir a comprar a lo loco. Algunos de los muebles durarán muuuuchos años, y es importante que te gusten muchísimo.

Tuvimos que esperar un año desde que firmamos hasta que nos entregaron el piso, y en ese tiempo estuvimos mirando muebles semanalmente.

Teníamos varias cosas claras:
-Sofá, cama, mesa y cocina tenían que ser de buena calidad. Todo lo demás podía ser de Ikea, pero hay muebles en los que merece la pena invertir dinero.

-Simplicidad de colores. Siempre pensamos en colores claros y sobrios. Blanco, madera y negro. Creemos que paredes o muebles de colores llamativos acaban cansando, y son más difíciles de combinar. Nosotros hemos añadido toques de color en la decoración.

-Amueblar con cabeza. Comprar cosas prácticas. No tiene sentido gastar dinero en cosas inútiles por muy bonitas que sean. Al final sólo ocupan espacio.

-Poco a poco. Todavía no tenemos lámparas, alfombras ni cuadros. Dedicamos más de un año en dar con los muebles "perfectos", los que nos gustaban de verdad. Vimos mil tiendas y webs, y pensamos que los pequeños detalles tienen que comprarse poco a poco y sin prisa. Tienen que ser especiales.
Es cierto que la iluminación es muy importante, pero todavía no hemos encontrado ninguna lámpara que nos enamore. 



El mueble es de una tienda de Európolis, un polígono en Las Rozas. Nosotros queríamos pequeños módulos colgantes, pero el vendedor nos explicó que con paredes de pladur es mejor no colgar.
Todavía está vacío, tengo que traer todos mis libros de casa de mis padres :).
Por ahora están mis preferidos (Harry Potter, Juego de Tronos, El nombre del Viento, el Guardián entre el Centeno....)

No nos gustan las vitrinas, odio los muebles que hacen reflejos, pero necesitábamos un mueble con algún compartimento cerrado para guardar copas sin que cojan polvo.

La mesa es de Kenay Home (pagada, no regalada) de madera maciza. Es extensible.
Las sillas de Ikea, con fundas que se pueden quitar.


La habitación principal es pequeñita. Tiene un mirador que aprovechamos para meter una cómoda, y otro rincón con un armario colocado a forma de vestidor que utiliza Nacho.

Compramos las mesillas y la cómoda en Ikea. Queríamos las dos blancas, pero al llegar vimos que nos habíamos equivocado y habíamos cogido una negra. La pereza decidió que así no quedaban mal.

El cabecero es de Kenay Home (pagado también), muy blandito y cómodo para leer antes de dormir, y el colchón y canapé de Pikolín. 


La casa tiene dos habitaciones, y como tenemos bastante claro que de momento no vamos a ampliar la familia, Nacho me hizo un vestidor.
Mi ropa comparte espacio con los cascos que pinta él y sus libros de coches.

Todo es de Ikea. 
Pasé bastantes horas pensando cómo y dónde colocar cada cosa.
Quería un vestidor precioso, como los de las fotos de Pinterest, pero hay cosas que hay que tener en cuenta.

-Los zapatos cogen polvo. Es absurdo tener una estantería sin puertas. Queda precioso, pero no es nada práctico.
-Separar. Hay que dividir bien el espacio y las prendas por categorías para verlas todas bien.
Tengo un burro que en verano sólo tiene vestidos. Ahora están las camisas vintage (porque son enormes y en el armario arrastran), los jerseys que más uso y los vestidos.

En otra barra tengo abrigos, chaquetas y kimonos.
Los bolsos están separados por tamaños, y dentro del armario intento colocar las cosas por colores.



Mi armario es de 4 puertas correderas, y nos lo entregaron sin vestir.
Aproveché para diseñar su interior y que se adaptara totalmente a mis necesidades.

En las dos puertas de la izquierda hay dos barras separadas por un cajón de complementos.
En la barra superior están las camisas, faldas y shorts, y la de abajo ahora mismo está vacía (en verano estaba llenita), así que no enseño foto.


El lado de la derecha está dividido en cuadrados. La parte de abajo que no se ve es una cajonera con 4 cajones.

Para mí es más cómodo doblar los pantalones que colgarlos en perchas. 
Parece caótico, pero tiene su orden jajaja.







En las bolsas de tela están los dos Candy Bag, y aquí tengo todos mis pintalabios y colonias.






martes, 9 de diciembre de 2014

Shine


Mi jersey se convierte en una discoteca cuando le da el sol.
Y mi pelo que a la sombre se camufla como rubio oscuro, se vuelve fuego.
Qué se le va a hacer, a veces hay que ir brillando por la vida xD.










Jersey Nasty Gal 
Falda Pull&Bear (winter 14/15)
Botines Zara (winter 13/14)
Bolso Zara (winter 13/14)

viernes, 5 de diciembre de 2014

Rutinas


Tengo muchas rarezas y peculiaridades, pero puede que una de las más especiales sea mi obsesión por intentar recordarlo todo.

Siempre he tenido muy buena memoria, y por si en algún momento empiezo a perderla he intentado almacenar cada momento de mi vida en cuadernos, discos duros y álbumes de fotos.

Me parece importantísimo recordar cuando tenga 80 años cómo pensaba con 15. O cómo vestía con 23, quién me hacía feliz a los 18, o las cosas más importantes que pasaron en mi infancia.

Por eso, desde que tengo uso de razón, he llenado cuadernos y cuadernos con anotaciones absurdas, dibujos, o recuerdos de momentos especiales. Algunos los he escrito sola, otros con mis amigas, y otros están a medias porque duele abrirlos para recordar.

Los que tengo ahora "entre manos" son estos:

-El cuaderno de El Principito.
Es un cuaderno Random. Fotos pegadas sin ningún tipo de orden, con fechas desordenadas, trozos de canciones que me recuerdan a ese momento, y frases que parecen no tener sentido pero traen a la memoria cosas increíbles.
Muy personal y extraño. Muy random. Porque la memoria es caprichosa y selectiva, y ella solita decide lo que viene y cuándo.


Todas las fotos de este cuaderno son polaroids. He utilizado una aplicación para móviles que me encanta. Se llama Polabox, y puedes imprimir las fotos que elijas de tu móvil, o crear packs que vienen con un montón de chorraditas adorables. 
He hecho varios pedidos ya, y lo recomiendo mucho (publicidad gratuita, by the way).


-I Can't Sleep.
Este cuaderno lo compré en NY. Una página al día, con pensamientos aleatorios que me vienen a la mente en ese momento. 
Es el cuaderno de antes de dormir, cuando te apetece desahogarte o simplemente contar lo que te ha pasado durante el día.
Normalmente escribo escuchando mi lista de reproducción "Noches Reversibles", un raro-mix de indie inglés y español.


-New York.
Este es un diario en toda regla. No lo llevo al día, pero una vez al mes suelo hacer un repaso esquemático de mis vivencias actuales. Así de rara soy xD.
Cuando acaba el año hago balance de todo, y aprendo un poco sobre mí misma.
Es bueno recordar tus propios pensamientos y sentimientos cuando hace tiempo que han ocurrido.
Bueno y muy curioso.

-El verde peludito de Vogue.
Una libreta de anotaciones.
Los libros que empiezo y acabo, cuánto tardo en leerlos y qué me han parecido.
Mis series preferidas del momento, las mejores pelis que he visto en el cine y los restaurantes que descubro y me enamoran.
Para no olvidar.




lunes, 1 de diciembre de 2014

ORIBU GASTROBAR


Tengo la buena costumbre de salir a cenar una vez por semana con mis amigas Mónica y Sara. 
Antes simplemente vineabamos, pero le hemos cogido gusto al placer de descubrir un sitio nuevo cada semana. 

Nuestro último descubrimiento ha Oribu Gastrobar, un espacio donde se fusionan la cocina tradicional mediterránea con sabores de la gastronomía japonesa. 
Todo ello con unos precios al alcance de todos los bolsillos y un servicio amable y atento.
Está en pleno centro de Madrid, en la Calle Barquillo 10, muy cerquita de Banco de España.

Lo mejor de Oribu es que no sólo te sorprende con los sabores y la originalidad de los platos, si no que además tiene una decoración cuanto menos curiosa. El local está repartido entre varias alturas decoradas de diferente manera. 

Tuvimos la suerte de que nuestro camarero quiso enseñarnos todo el local, y nos acompañó por las diferentes salas explicándonos cada detalle. Os recomiendo mucho recorrer todo el restaurante si vais.
Nuestra mesa estaba en la zona de la entrada, un espacio amplio y que recuerda a un bar americano de barra grande y estanterías con el menaje a la vista.

En la planta superior había mesas largas para grupos, decoración vintage y mucha iluminación.

La planta baja (un poco por debajo del nivel del suelo) estaba decorada con sofás y mesas antiguas y enormes que dan la sensación de estar cenando en casa de algún familiar. 

 Como fuimos a cenar compartimos dos entrantes y un poste, y además cada una pidió un plato principal. Pagamos unos 24 euros por persona (bebimos vino y CocaCola).

Mis recomendaciones: el Steak Tartare "East and West" (yo pedí media ración) y el Dim-Sum de rabo de toro.